Quizá es que nací en el agua…Y las olas ya me golpearon en diversas ocasiones
contra las rocas,
Y las sirenas me acompañaron de la mano hacia un
lugar a salvo.
Y es por eso,
Que a veces me mareo,
En la marea,
Y pierdo el norte y el sentido,
Y decido salir a la orilla,
Y permitir sus caricias con el oleaje…
Y observar la marea,
Y amarla con la luz de las velas,
De los barcos que navegan a través de ella.
Para no ahogarme ni asfixiarme,
Que no me lleven a profundidades ajenas…
Quedarme con mis aletas,
Con mis cantos suaves, incoherentes y alerta.
Con los juegos que inventé,
Sin conocer las reglas.
Con la locura turbia,
Que remueve, acerca y aleja.
Y es que me encanta nadar,
Y salir a tu encuentro…
Y fluir entre seres vivos y muertos.





